Medir las palabras
Hay veces, en las uno debería callarse y no decir nada. Por más empeño que le pongas, terminas diciendo lo más inapropiado.
Y después de coger carrerilla, ya es casi imposible no dar el salto. Quizás alguno lo consiga.
Paradójicamente, como hay quién muy bien dice, si en esos casos cierras la boca y te muerdes la lengua, seguro que te envenenas.
Habrá que decidir.

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